El chequeo emocional
Edad recomendada:
Actividad apta para todas las edades
Descripción de la actividad:
Hacemos un círculo, todos de pie. Cada uno va a utilizar su cuerpo
para expresar cómo se siente en este momento. Lo hará sin utilizar
palabras, aunque sí que está permitido y recomendado utilizar sonidos.
Uno a uno, en el círculo, expresa con un movimiento y un sonido cómo se
siente. Los demás repiten al unísono ese movimiento y ese sonido.
Ejemplo: Valentín hace un movimiento agitado de brazos al tiempo que
su voz emite “aaayyyy”. Justo después, todos tratan de reproducir el
mismo movimiento y sonido juntos. Tras Valentín, continúa la siguiente
persona a su lado, con un nuevo movimiento y sonido que corresponde a
cómo se siente. Así repetimos hasta que lo hagamos todos.
En una segunda fase, repetimos la ronda. Con cada propuesta, los
observadores tratamos de averiguar qué emoción o emociones expresa cada
movimiento y sonido y en qué lo notamos. El protagonista del ejercicio
se pregunta también sobre si esas emociones que han leído en él
coinciden con cómo se siente o no y sobre si era consciente o no.
A tener en cuenta:
- Es importante generar un espacio de confianza en el que no se
juzgue la propuesta de la persona. No hay bien ni mal: hay diferentes
experiencias.
- Nuestro cuerpo siempre está en movimiento. Si algún alumno dice que
no sabe, incluimos ese movimiento y sonido como parte del ejercicio.
“No sé…” acompañado de un ligero movimiento de hombros o incluso de
quietud es válido como propuesta.
- Si un alumno no quiere participar activamente dentro del círculo, puede hacerlo como observador.
Preguntas para reflexionar:
¿Ha sido fácil expresar con un movimiento y un sonido cómo me siento?
¿Ha sido fácil identificar la emoción que mi compañero trataba de expresar?
En caso de confusión, ¿a qué crees que se debe?
¿Cuáles son las emociones que más se repiten?
Ampliación de la actividad:
Tras la actividad, podemos escribir en un mural en el aula, las
emociones que van apareciendo, de forma que cada día vayamos ampliando
nuestro vocabulario emocional. Añade a la palabra un dibujo que exprese
dicha emoción para que los más pequeños puedan tener una referencia
sobre dicha emoción.
También podemos invitar al alumnado a crear un diario emocional en el
que, tras cada ejercicio, pueda escribir sus propias observaciones,
reflexiones y aprendizajes.
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